Gap nombra un programa de mentoría y llama a eso estrategia

Gap nombra un programa de mentoría y llama a eso estrategia

Gap Inc. lanzó un programa que apoya a tres estudiantes del FIT y lo posiciona como iniciativa de liderazgo. Tres estudiantes. En un sector que pierde el 30% de su talento creativo junior cada año.

Ricardo MendietaRicardo Mendieta15 de abril de 20267 min
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Gap nombra un programa de mentoría y llama a eso estrategia

El 14 de abril de 2026, Gap Inc. y el Fashion Institute of Technology anunciaron el lanzamiento de The Doris Fisher Creators Program, una iniciativa de mentoría que conectará a tres estudiantes seleccionados del FIT con líderes y equipos creativos de Gap durante un año. El programa lleva el nombre de Doris Fisher, cofundadora de la compañía junto a Don Fisher en 1969. El comunicado oficial cierra con la frase: "Lo que comienza aquí da forma a la cultura".

Es una frase poderosa. El problema es que tres estudiantes no dan forma a ninguna cultura. Dan forma a tres carreras, con suerte.

El gesto bien intencionado que no resuelve la ecuación

Quiero ser preciso antes de ser crítico: no hay nada intrínsecamente malo en este programa. Honrar el legado de Doris Fisher conectando a estudiantes con la empresa que ella construyó tiene una lógica sentimental y reputacional completamente válida. El FIT es una institución seria. Gap lleva medio siglo siendo un referente de la moda casual estadounidense. El gesto importa.

Pero Gap Inc. facturó 14.9 mil millones de dólares en el año fiscal 2025 y opera cuatro marcas: Old Navy, Gap, Banana Republic y Athleta. Cuando una empresa de esa escala posiciona un programa de tres cupos como su respuesta al problema estructural del talento creativo en la industria, hay una desconexión que vale la pena examinar con frialdad.

El sector de la moda pierde aproximadamente el 30% de sus creativos de nivel inicial cada año, no hacia otras marcas de moda, sino hacia tecnología, medios y plataformas digitales. Ese número no lo resuelve la mentoría de tres personas. Lo que resuelve ese número es una decisión deliberada sobre qué tipo de empleador quiere ser Gap en los próximos diez años, respaldada por una inversión proporcional a su tamaño. Lo que observo en este anuncio es la inversión mínima con la narrativa máxima.

Dos programas, una señal ambigua sobre el foco

El contexto importa aquí. En octubre de 2025, Gap Inc. había lanzado un programa de creadores de contenido y afiliados cruzando sus cuatro marcas, orientado a usuarios con al menos 1,000 seguidores en alguna plataforma, ofreciendo comisiones, acceso anticipado y amplificación de contenido. Damon Berger, Head of Digital Engagement de la compañía, describió ese programa como un modelo de "defensa de marca a escala" basado en datos e insights para generar mayor impacto.

Ahora llega el programa Doris Fisher, enfocado en talento universitario y mentoría estructurada.

Ambas iniciativas no son contradictorias por sí solas. El problema aparece cuando ninguna de las dos parece desprenderse de una política orientadora explícita sobre qué tipo de empresa de talento quiere construir Gap. El programa de afiliados apunta a amplitud: miles de creadores con micro-audiencias generando contenido para cuatro marcas distintas. El programa FIT apunta a profundidad: tres estudiantes, un año, mentoría directa con líderes. Son lógicas opuestas. Ejecutadas en paralelo, sin una arquitectura que las haga complementarias, el resultado no es una estrategia de talento. Es un portafolio de iniciativas que convive sin tensión productiva entre ellas.

La tensión productiva, en este contexto, sería la evidencia de que Gap eligió algo con suficiente convicción como para sacrificar otra cosa. Esa evidencia no aparece en ninguno de los dos anuncios.

Lo que el tamaño de la apuesta revela

Gap cerró el año fiscal 2025 con ventas netas de 14.9 mil millones de dólares. Old Navy, su marca más grande, reportó 8.7 mil millones pero cayó un 5% interanual. Athleta creció un 4%, siendo la única marca con tracción clara. Banana Republic se mantuvo estable. La presión competitiva de Inditex, H&M y una nueva generación de marcas directas al consumidor no es abstracta: se mide en puntos porcentuales de participación de mercado en un mercado doméstico de aproximadamente 400 mil millones de dólares.

En ese contexto, la decisión de qué talento reclutar, desarrollar y retener no es un tema de recursos humanos. Es la variable que determina si Athleta mantiene su trayectoria o si Old Navy detiene su caída. Las colecciones GapStudio con Zac Posen y la colaboración de Old Navy con Anna Sui son señales de que la compañía entiende que necesita creatividad diferenciada para competir. Pero esas colaboraciones son externas. El programa Doris Fisher promete internalizar esa creatividad desde la raíz universitaria.

El problema de escala sigue siendo el mismo: tres estudiantes en un año académico no producen una masa crítica de talento interno. Producen tres casos de estudio, tres potenciales contrataciones futuras y un comunicado de prensa. Para que este programa fuera estratégicamente coherente con la ambición que implica la frase "lo que comienza aquí da forma a la cultura", necesitaría operar en una escala que justificara esa afirmación. Treinta estudiantes sería un programa. Tres es un piloto que nadie llamó piloto.

El liderazgo se mide por lo que renuncia, no por lo que acumula

Esta es la lectura que más le interesa al C-Level de cualquier empresa que observe este movimiento desde afuera: Gap Inc. tiene la infraestructura, el capital de marca y la red de relaciones institucionales para construir la academia de talento creativo más seria de la industria estadounidense de moda. Tiene el FIT como socio. Tiene cuatro marcas con necesidades de talento diferenciadas. Tiene una fundadora cuyo nombre genera autoridad inmediata en cualquier conversación sobre el legado de la moda americana.

No lo está haciendo. Está lanzando un programa de tres cupos con una narrativa de transformación cultural.

Eso no es un error de ejecución. Es una señal sobre dónde está realmente el foco directivo de la compañía. Cuando un CEO prioriza el programa de afiliados digitales a escala sobre una academia de talento creativo con inversión proporcional a los ingresos, está comunicando, implícitamente, que el problema que quiere resolver es de distribución y alcance digital, no de profundidad creativa interna. Esa puede ser perfectamente la decisión correcta. Lo que no puede ser es invisible.

Las empresas que construyen ventajas competitivas duraderas en industrias creativas no lo hacen acumulando iniciativas de talento. Lo hacen renunciando a la comodidad de los programas simbólicos y comprometiendo recursos que duelen en el presupuesto a cambio de capacidades que no se replican en 12 meses. Gap tiene todo lo necesario para hacer esa apuesta. El programa Doris Fisher, tal como está diseñado, no es esa apuesta. Es el aviso de que la apuesta todavía no se ha tomado.

El liderazgo que deja marca no es el que lanza más programas. Es el que elige uno, lo financia en serio y acepta que esa elección implica dejar de financiar otros cinco.

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